Escuchar no es simplemente oír sonidos.
Escuchar de verdad implica prestar atención,
interpretar el mensaje
y mostrar respeto por la persona que habla.
La comprensión oral es una habilidad esencial para aprender, comunicarnos y convivir con los demás. Es el primero contacto que tenemos con el lenguaje desde que somos bebés, pues es cuando se empiezan a pronunciar las primeras palabras repletas de significado.
Por ello, el lenguaje oral siempre está en
desarrollo, pues a lo largo del día
recibimos información de manera oral constantemente: explicaciones en clase,
conversaciones con compañeros, relatos familiares, audios, canciones o vídeos.
Comprender lo que escuchamos nos permite seguir instrucciones, participar
activamente y sentirnos parte del grupo.
El lenguaje oral se compone de varios componentes que han de ser aprendidos y trabajados:
- Lenguaje verbal: vocabulario, claridad, coherencia, etc.
- Lenguaje Paraverbal: volumen, ritmo, entonación, pausas, uso del silencio, etc.
- Lenguaje No verbal: Kinesia (gestos y expresiones faciales) y proxemia (uso del espacio y la distancia entre las personas.
La escucha asertiva va un paso más allá.
La escucha asertiva implica prestar atención de manera consciente, respetar los turnos de palabra y tratar de comprender lo que la otra persona quiere expresar, aunque no siempre estemos de acuerdo. Escuchar de forma asertiva significa comunicarnos con respeto, sin juzgar ni interrumpir, y haciendo sentir al otro que su opinión es importante. En el aula, esta forma de escuchar favorece la confianza, refuerza la autoestima del alumnado y crea un clima seguro donde todos se sienten capaces de participar y expresarse. Pero esto no se limita al ámbito académico, sino también al social y familiar. Es muy importante que las familias escuchen de forma atenta a los niños para crear en ellos el sentimiento de pertenencia, de que forman parte de un núcleo en el que su opinión es importante, aumentando su autoconcepto y autoestima.
Todos hemos experimentado alguna vez la frustración de no entender algo a la primera. En esos momentos, una explicación clara, la posibilidad de volver a escuchar o una actitud comprensiva pueden marcar la diferencia. Escuchar y ser escuchados nos ayuda a aprender mejor y a sentirnos seguros.
Un ejemplo inspirador es Steven Spielberg, uno de los directores de cine más importantes de la historia. Durante su etapa escolar tuvo dificultades de aprendizaje y le costaba seguir las explicaciones orales en clase. Sin embargo, encontró en el cine una forma de comprender y expresar ideas, emociones e historias.
Gracias a su perseverancia y creatividad, transformó esas dificultades en una fortaleza y logró alcanzar su sueño, haciendo posible que hoy podamos disfrutar de sus grandes historias contadas de forma visual en el cine y utilizando un lenguaje esencial:
EL LENGUAJE ORAL
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