¡Las matemáticas nos rodean!
Están presentes en todas partes.
¿Sois capaces de verlas?
Todo nuestro entorno cultural,
social y natural está impregnado de matemáticas. Para comprenderlo plenamente, es
necesario apoyarse también en otras disciplinas, especialmente las científicas,
como la física, la química o la tecnología. Vivimos en un mundo cuyo
funcionamiento se explica gracias a estos conocimientos, y cuanto mayor sea
nuestro dominio de ellos (más recursos, estrategias y herramientas), más fácil
nos resultará desenvolvernos y enfrentarnos a los retos de una realidad que nos
exige razonar, reflexionar, analizar y comprender la ciencia y la tecnología,
cada vez más ligadas a nuestro día a día.
De este modo, las operaciones,
las medidas y los cálculos adquieren su verdadero sentido cuando se utilizan
para resolver problemas, afrontar desafíos e interpretar la vida cotidiana.
Nuestra historia está llena de
retos y desafíos que personas valientes decidieron afrontar y resolver. En ese
camino, el error ha estado siempre presente. Un ejemplo claro es el de Thomas
Edison, quien, al intentar crear su famosa bombilla incandescente, fracasó más
de diez mil veces. Ante las críticas, respondió: «No he fracasado; he
encontrado diez mil maneras de cómo no se hace una bombilla».
Con estas palabras quiso
transmitir que cada intento fallido constituía, en realidad, un aprendizaje
imprescindible para alcanzar el éxito. Así, el fracaso no debe entenderse como
el final del camino ni como una excusa para rendirse, sino como un peldaño más
en el proceso hacia el descubrimiento y la innovación. Pero para ello, debemos tener perseverancia para afrontar y superar la frustración ante el fracaso, la iniciativa para seguir intentándolo y la autonomía, gusto y motivación necesaria para adentrarnos en un mundo maravilloso.
Por último, las matemáticas no
deben entenderse únicamente como un conjunto de conceptos y procedimientos,
sino como una disciplina capaz de despertar la curiosidad, generar preguntas,
fomentar el pensamiento lógico y estructurado, la organización y el gusto por la
precisión, entre muchas otras cualidades.
Os animo a ver los siguientes
videos de Eduardo Sáenz de Cabezón,
profesor de la Universidad de La Rioja, que
nos habla de la eterna pregunta:
“¿Para qué sirven las mates?”
https://www.youtube.com/watch?v=RlUZv0MoVWk
https://www.youtube.com/watch?v=Cwq4dRBWcr8
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